Vie Jun 22, 2007 9:22 pm

Claromecó, Costa Argentina

La ruta provincial 73 es el acceso a Claromecó. Pero antes hay que recorrer 55 kilómetros desde la ruta provincial 228, que la une con Tres Arroyos, la cabecera del partido. A la terminal, ubicada en calle 28 N º 235, llegan micros desde Tres Arroyos y en verano se suman empresas que viajan entre la Capital Federal y este balneario.

A mediados de 1883, Juan Bellocq compró a Enrique Rodríguez Larreta, en representación de su hermano Guillermo, un campo de varios miles de hectáreas. Allí Bellocq fundó la estancia San Francisco, la que pasó, dos años después de su muerte, a sus hijos. En 1905, uno de ellos, Juan, dio comienzo a la plantación del extenso monte de la estancia, continuándolo su hermano Carlos hasta el camino que lleva al balneario.

En 1919 la familia Bellocq, teniendo en cuenta la importancia que había adquirido el lugar como lugar de turismo propuso al Ministerio de Obras Públicas de la provincia la formación del balneario Claromecó. Luego de los trámites pertinentes, el 9 de noviembre de 1920, la Escribanía Mayor de Gobierno hizo la escritura de la donación de Carlos Bellocq, en representación de sus hermanos. El balneario está ubicado sobre la desembocadura del arroyo del mismo nombre, que en araucano significa aguas claras entre los juncos.

Playa tranquila, bañada en toda su extensión por aguas conocidas internacionalmente por tener un elevado contenido de hierro y yodo. Sus balnearios cubren una amplia franja, desde el faro hasta Dunamar, un barrio con una forestación amplísima, creado por la familia Gesell. Claromecó y Dunamar están divididos por el arroyo Claromecó, apto para la pesca, el remo, esquí acuático, pequeños veleros, surf y windsurf. Estas playas, en las que el sol sale y se esconde en el mar, han merecido el calificativo de Paraíso de Pescadores, dado que durante todo el año y especialmente en verano se congregan gran cantidad de aficionados a este deporte, atraídos por la abundante pesca.

Uno de los paseos que se convierte en cita obligada de los visitantes es el vivero y estación dunícola que abarca 2.867 hectáreas y donde se viene cumpliendo desde hace varios años una intensa labor en la fijación y forestación de dunas ubicadas sobre una franja de aproximadamente 11 kilómetros de largo.

Con plantaciones de diversas especies, predominando las coníferas, es una de las forestaciones más importantes del país. Al turista ofrece serpeteantes caminos, totalmente cubiertos de vegetación, que desembocan en formaciones rocosas que se internan en el mar y en lagunas donde hay cisnes de cuello negro y flamencos rosados. Otra posibilidad consiste en disfrutar los encuentros corales que se realizan en el anfiteatro natural Ingeniero Paolucci, ubicado en el corazón mismo del vivero.

Un espectáculo especial consiste el contemplar la salida de las lanchas de pesca. La carencia de puerto obliga a enviar las embarcaciones al mar, con métodos poco ortodoxos: ser empujadas por tractores sobre trailers hasta que logran flotar sobre las olas o, cuando las mareas no son propicias, ser arrastradas por caballos enganchados a la proa hasta llevarlas a mayor profundidad. Salen desde la bajada que está a la altura de la avenida 26, cerca de la desembocadura del arroyo, en la playa central.

Para recorrer el camino costero se necesitan dos horas. Siguiendo la avenida Costanera se recorre la playa. Se puede visitar el faro, los saltos de piedras y el Pozo de Alonso. Estos últimos son lugares de pesca.

Recorrer el arroyo Claromecó lleva unas dos horas. El paseo empieza en la primera cascadita y termina en el lugar de origen de Claromecó, la estancia San Francisco, de la familia Bellocq. La mayoría de los paisajes de este paseo están constituidos por los saltos que el agua fue creando en su camino hacia el mar.

A media hora de recorrido por la playa del lado de Dunamar se encuentra Salto de Christian un paraje famoso entre los pescadores. En el lugar se pueden obtener importantes piezas de corvinas, meros, pejerreyes, brótolas y lenguados.

Separada de Claromecó por el arroyo del mismo nombre se encuentra Dunamar que ofrece características similares a Villa Gesell. Precisamente, fue Ernesto Fridolín Gesell, hermano de Carlos, el responsable de la forestación del lugar en donde hay cámpings y chalés entre mil distintos tonos de verde, mezclándose con la frondosa arboleda.

El Faro está al este de la ciudad, a unos 2,5 kilómetros del centro, en una zona semiurbana, rodeada de campo. Es otra alternativa a la hora de lograr una vista panorámica del lugar. Tiene 54 metros de altura y es el segundo en altitud de su tipo en Sudamérica. Al punto más elevado de esta estructura, que fue construida en 1922, se accede subiendo los 278 escalones que separan la base inferior de la superior.

El centro comercial está delimitado por las avenidas Costanera y 15, entre 26 y 30. La calle 28 se hace peatonal los fines de semana entre la 7 y la 11. En esta zona están todos los servicios que necesita el turista: asistencia médica, templos, correo y teléfono con telediscado directo directo, restaurantes, biblioteca, salones de té, discotecas, hoteles, hosterías y varios comercios.

La pesca es la vedette de los deportes al aire libre que pueden practicarse en Claromecó, por las variedades de peces que se acercan hasta estas playas, entre las que se destacan las tan preciadas corvinas negras. Y también hay especies propias de ríos y arroyos.

La fauna ictícola está conformada por salmones, meros, besugos, chanchitos, congrios, sargos, corvinas rubias y negras, borriquetas, pejerreyes, rayas, tiburones de distintas variedades, pez gallo, violines, pez palo, pescadillas, palometas, brótolas, lenguados y lisas.

El frente costero ofrece varios lugares de pesca con sus particularidades, porque hay formaciones rocosas en las extensas playas. Es por ello que en su recorrido el pescador puede encontrarse con sectores de arena o piedra que desafían su astucia para la conquista de algún pez. Entre los sectores que pueden diferenciarse en la playa se encuentran los saltos primero a cuarto, El Caracolero y salto de Christian, todos de rocas; El Faro y Paso Alonso, que combinan piedras y arena; y Médano Blanco, Letrero, Dunamar y Claromecó, de arena.

El arroyo Claromecó ofrece al pescador varios sitios considerados aptos para las capturas: Primera y Segunda Cascada, Cascada de Iriarte, Vertiete Ojo de Agua, Paso del Búho, El Pozón, Cascadita, Cascada Grande, Cascada de Lamberti y Turbina de Gallegos. También se puede pescar en embarcaciones.

Otras actividades, como tenis, paddle, equitación y fútbol pueden practicarse en los distintos centros recreativos del balneario: Pinar del Sol, en el Vivero Dunícola; Club Náutico, calle 9 entre 14 y 16; Club Recreativo Claromecó, 11 N º 2268.

Manjares de la cocina internacional y los más variados platos regionales, basados en frutos del mar, llenan los menús de los restaurantes. Pero a la hora de las preferencias, los entendidos se inclinan por aquellos platos que incluyen almejas y las famosas corvinas.

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