Vie Jun 22, 2007 8:40 pm

La leyenda de las Cataratas del Iguazú en Argentina

La leyenda cuenta que hace muchos años habitaba el río Iguazú una enorme y monstruosa serpiente de nombre Boi, que una vez por año recibía como sacrificio una doncella de las tribus indígenas guaraníes quienes la arrojaban al río para ofrecérsela a Boi. Todas las tribus guaraníes eran invitadas a la ceremonia, aún las más alejadas.

Así fue que un año llegó al frente de su tribu un joven cacique de nombre Tarobá que quería conocer a la joven india que ese año sería entregada a la serpiente. Al conocerla, el cacique se rebeló contra los ancianos de la tribu e intentó convencerlos de que no sacrificaran a Naipí (así se llamaba la joven india). Pero sus intentos fueron en vano, por lo que decidió raptarla y la noche anterior al sacrificio cargó a Naipí en su canoa e intentó escapar por el río.

La serpiente, furiosa por lo que estaba ocurriendo, encorvando su lomo partió el curso del río formando las cataratas y atrapando a ambos jóvenes, convirtió al cacique en los árboles que hoy pueden verse en la parte superior de las cataratas y a la cabellera de Naipí en las caídas de agua.

Luego se sumergió en la Garganta del Diablo y desde allí vigila que los amantes no vuelvan a unirse. Sin embargo, en días de pleno sol, el arco iris supera el poder de Boi y los une.

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